El artículo traza la notable evolución de los cánones de belleza a lo largo de distintas épocas históricas. La Dra. Durbán explica que el canon que hoy asociamos con lo bello no siempre ha sido considerado de la misma manera a lo largo de la historia.
El artículo documenta los ideales de belleza desde el Antiguo Egipto hasta el siglo XX. Egipto fue pionero en cosméticos y en los primeros procedimientos estéticos. La Grecia clásica valoraba la simetría y los cuerpos robustos con pechos pequeños. La Edad Media hacía hincapié en la piel pálida, el cabello rubio y los rasgos delicados. El Renacimiento mostró preferencia por las caderas redondeadas y las figuras más llenas. El Barroco celebró la belleza artificial con cuerpos encorsetados y curvas abundantes. El siglo XX alternó entre figuras más llenas en tiempos de escasez y cuerpos delgados en tiempos de abundancia.
La autora subraya que los ideales de belleza occidentales contemporáneos priorizan la delgadez, la cintura pequeña y el pecho voluminoso, pero defiende una perspectiva posmoderna que vincula la belleza al bienestar físico, emocional y mental.
La filosofía de la Dra. Durbán se centra en una cirugía individualizada que promueva la naturalidad, que es para toda la vida, en lugar de ajustarse a rígidos cánones de belleza.