El artículo explora cómo los estándares de belleza femenina varían significativamente entre países y culturas de todo el mundo.
En EE. UU. se valoran figuras altas y delgadas con pechos grandes, cabello largo y voluminoso y cuerpos tonificados. La presión social sobre la apariencia física es enorme, con 16 millones de procedimientos estéticos realizados solo en 2013.
En Brasil, tradicionalmente se prefiere un cuerpo en forma de guitarra con énfasis en las curvas de la parte inferior, más que en el pecho, aunque la influencia occidental está modificando cada vez más estos ideales.
En Corea del Sur se valoran los rostros en forma de V, las piernas largas y delgadas, la piel clara y los rasgos occidentalizados. Casi una de cada cinco mujeres de entre 19 y 50 años se ha sometido a cirugía estética.
Francia adopta la filosofía de la "jolie laide", que prioriza el estilo y la belleza natural por encima de los tipos corporales específicos.
En India, tradicionalmente se valoraba la cintura estrecha y los rasgos oscuros, pero los estándares internacionales influenciados por los medios occidentales y el cine ganan terreno. Irán se centra en la belleza facial, con las tasas de rinoplastia más altas del mundo. Mauritania celebra de manera única los cuerpos más grandes, asociados a la riqueza y el estatus.
El artículo concluye que la percepción de la belleza sigue siendo un fenómeno de influencia cultural a pesar de los efectos homogeneizadores de la globalización, y hace hincapié en la importancia de la mejora estética natural.