El relleno facial con ácido hialurónico se presenta como un tratamiento estético mínimamente invasivo que ofrece resultados de aspecto natural. Esta sustancia existe de forma natural en el organismo y su función es retener agua en las células de la piel y proporcionar hidratación y volumen.
El tratamiento aborda el deterioro cutáneo relacionado con la edad, ya que el organismo pierde capacidad de producir ácido hialurónico de forma natural con los años. Esto provoca pérdida de volumen, contorno y firmeza, dando lugar a arrugas visibles.
El procedimiento es no quirúrgico y ambulatorio, con una duración aproximada de 30 minutos bajo anestesia local. Consiste en microinyecciones aplicadas directamente en las zonas de tratamiento, capaces de rellenar arrugas estáticas (visibles con el rostro en reposo) y añadir volumen a los pómulos, el mentón o los labios.
El tratamiento actúa sobre las arrugas estáticas faciales, especialmente alrededor de la boca y el entrecejo, y puede restaurar el volumen perdido en rasgos faciales como los pómulos, el mentón o la mandíbula.
Los resultados duran habitualmente entre 9 meses y 1 año, tras los cuales el tratamiento puede repetirse. Los posibles efectos adversos incluyen enrojecimiento, hinchazón o dolor moderado, que suelen resolverse en 48 horas. El tratamiento está contraindicado en personas con alergias graves, hipersensibilidad, o durante el embarazo y la lactancia.