El artículo explica las dos situaciones principales que pueden requerir la retirada de implantes mamarios: implantes de larga data que presentan deterioro, y pacientes más jóvenes que experimentan complicaciones.
Las mujeres con implantes de muchos años de evolución (más de 20 años) suelen experimentar deterioro del tejido, arrugas o rotura. La retirada del implante, sin colocar otro nuevo, conlleva la remodelación del tejido mamario tras la explantación. Estos casos suelen implicar a pacientes de mayor edad que prefieren no reemplazar los implantes.
Las mujeres más jóvenes que experimentan insatisfacción o complicaciones como la contractura capsular pueden beneficiarse de la sustitución. La mayoría de los casos se resuelven colocando nuevos implantes en lugar de una retirada permanente, ya que la explantación completa provoca una pérdida de volumen significativa.
El cuerpo forma de manera natural tejido cicatricial alrededor de los implantes. Cuando esta cápsula se vuelve anormalmente gruesa, endurecida y calcificada, deforma el implante, causando molestias y asimetría. Contribuyen a ello múltiples factores: el material del implante, su textura, su localización, las infecciones y las respuestas inmunes.
Los procedimientos utilizan anestesia local con sedación. Los cirujanos extirpan la cápsula y pueden reemplazar el implante. La recuperación suele ser más sencilla que la cirugía inicial.